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EPOC

EpocLa EPOC  (ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRÓNICA) es en realidad un grupo de enfermedades pulmonares, siendo las más comunes el enfisema y la bronquitis crónica.

  • El enfisema es una enfermedad en la que los sacos de aire dentro de los pulmones (denominados «alvéolos») se dilatan de manera excesiva (como un globo que se ha inflado casi hasta explotar). Esta dilatación excesiva se debe a que las paredes de los alvéolos están dañadas, lo cual provoca el colapso de las vías respiratorias.
  • La bronquitis es una inflamación de los bronquios. Los bronquios comunican la tráquea a los pulmones. Cuando los bronquios se inflaman, se reduce el flujo de aire que entra y sale de los pulmones. Además se produce un exceso de mucosidad que estrecha y obstruye las vías respiratorias. Se considera que la bronquitis es crónica cuando ha durado tres meses o más, dos años seguidos.

 La EPOC dificulta la respiración porque el flujo de aire que entra y sale de los pulmones está parcialmente obstruido. La EPOC también puede producir alta presión arterial en los pulmones (hipertensión pulmonar).

Síntomas:

En las primeras etapas de la EPOC, los síntomas son:

  • Una tos que generalmente produce una gran cantidad de mucosidad (esputo) de los pulmones.
  • Dificultad para respirar, falta de aliento y respiración sibilante.
  • Una sensación de cansancio, incluso después de realizar actividades diarias sencillas.
  • Dificultad para dormir porque uno se despierta sin aliento o tosiendo.

En etapas más avanzadas de la EPOC, los síntomas son:

  • Una coloración azulada de la piel de los labios y los dedos de las manos y de los pies (lo que se denomina «cianosis»).
  • Una acumulación de líquido en las piernas y los pies (lo que se denomina «edema»).
  • Una extrema falta de aliento que hace muy difícil realizar todo tipo de actividades.
  • Adelgazamiento.
  • Dolor de cabeza al despertarse por la mañana.

Causas:

El consumo prolongado de TABACO es la causa de casi todos los casos de enfisema y bronquitis crónica. Alrededor de un 20 por ciento de los fumadores padecen EPOC.

La enfermedad es más común en:

  • Personas mayores de 60 años de edad.
  • Personas que trabajan en ambientes contaminados por vapores químicos y polvos nocivos que pueden dañar los pulmones.
  • Personas que sufren de asma crónica.
  • Personas con antecedentes familiares de enfisema.

Otros factores, tales como la exposición pasiva al humo del tabaco, la contaminación del aire, el bajo peso al nacer y otras infecciones pulmonares, también pueden hacer que la persona sea más susceptible de padecer EPOC.

Diagnóstico:

Es importante diagnosticar la EPOC en sus primeras etapas. Cuanto antes se deje de fumar y se eviten otros factores de riesgo que pueden agravar la EPOC, mejores serán las probabilidades de retardar el daño pulmonar.

La mayoría de los médicos pueden hacer un diagnóstico de EPOC a partir de los síntomas comunicados por el paciente, la realización de una exploración física y ayudas diagnósticas complementarias:

  • Las radiografías de tórax, que se emplean para descartar otras enfermedades que tienen los mismos síntomas que la EPOC.
  • La espirometría, que es un estudio de función pulmonar que mide la capacidad pulmonar en cuanto a la expiración e inspiración del aire.
  • Oximetría y Capnografía , que permiten determinar la cantidad de oxígeno presente en la corriente sanguínea y la cantidad de CO2 presente expirado.
  • La electrocardiografía (ECG) y la ecocardiografía, que se emplean para descartar las alteraciones cardíacas que podrían causar los mismos síntomas.

 Si se sospecha EPOC en pacientes que son jóvenes o que nunca han fumado, se realiza un análisis para detectar una proteína sanguínea denominada «alfa1-antitripsina». Las personas que no tienen una cantidad suficiente de esta proteína en la sangre a menudo padecen de EPOC.

Tratamiento:

El tratamiento de la EPOC persigue tres objetivos fundamentales: frenar la evolución de la enfermedad, aliviar los síntomas de los pacientes, especialmente la disnea o dificultad respiratoria, y tratar las complicaciones de la enfermedad.

Frenar la evolución de la enfermedad

Dejar de fumar, el tratamiento con corticoides inhalados, la oxigenoterapia y el tratamiento con alfa-1-antitripisina son 4 medidas que pueden ayudarnos a frenar la evolución de la enfermedad en determinadas circunstancias.

La medida más eficaz para frenar la evolución de la enfermedad es, sin ninguna duda, dejar el tabaco. Cuando un paciente ha sido diagnosticado de EPOC implica que ya existe una obstrucción crónica al flujo aéreo, obstrucción que es irreversible. Sin embargo, muchos pacientes en esta situación continúan fumando. Pues bien, el abandono del hábito tabáquico frena la disminución de la función pulmonar, incluso cuando la EPOC está muy evolucionada. Además, aunque el beneficio es superior durante el primer año, la mejoría continúa en los años posteriores. Por ello, todo paciente que padece una EPOC debe considerar seriamente la necesidad de dejar de fumar, para evitar que la enfermedad siga progresando

Aliviar los síntomas del paciente

Existen dos medidas que persiguen mejorar los síntomas de los pacientes, especialmente la disnea. Hablamos del tratamiento farmacológico y de la Rehabilitación Pulmonar. 

La rehabilitación Pulmonar  es una de las herramientas más eficaces en los pacientes con EPOC, ya que mejora de forma muy significativa la tolerancia al mismo así como la calidad de vida de los pacientes y reduce el número de ingresos hospitalarios y de exacerbaciones graves.

 

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